El hombre explicó que había concurrido al domicilio de quien durante 33 años fue su amigo, luego de un conflicto que se inició a partir de acusaciones y afiches que, según relató, lo habrían difamado públicamente.
En su mensaje, reconoció que se equivocó al presentarse en el domicilio y asumió su responsabilidad por esa decisión. Sin embargo, cuestionó la magnitud de la respuesta que recibió y sostuvo que el ataque fue desproporcionado.
Como consecuencia de la agresión, sufrió lesiones de gravedad que terminaron provocándole la pérdida de la visión de un ojo.
El caso generó repercusión entre vecinos y allegados, mientras continúa el debate en torno a lo ocurrido y las responsabilidades que pudieran corresponder.
El damnificado decidió hacer pública su versión para aclarar lo sucedido, remarcar las consecuencias que tuvo la agresión y dejar en claro que, más allá del conflicto previo, nada justifica —según expresó— la violencia que sufrió.





