En las imágenes grabadas al pasar por el predio se observa a personas privadas de la libertad permaneciendo en el patio exterior del establecimiento, situadas a tan solo unos pasos de la vía pública y de la vereda por donde transitan peatones y vehículos diariamente. Lo que más llama la atención de vecinos y testigos es la aparente ausencia de guardiacárceles u personal de seguridad apostado en esa área perimetral para ejercer un control directo sobre los internos.
¿Fallan los protocolos de seguridad penitenciaria?
El hecho abre serios interrogantes sobre el cumplimiento de los protocolos de vigilancia en dependencias penitenciarias ubicadas en zonas urbanas densamente transitadas:
Falta de presencia física visible: La ausencia de personal custodian en el patio genera incertidumbre sobre si existe un monitoreo efectivo en tiempo real o si la custodia se limita a controles a distancia, exponiendo el perímetro a eventuales situaciones de riesgo.
Vulnerabilidad del perímetro: La escasa distancia entre los internos y el espacio público plantea dudas sobre la facilidad con la que podrían registrarse filtraciones de elementos no autorizados hacia el interior del predio o posibles intentos de evasión.
Suficiencia del enrejado: El cerco metálico y las vallas perimetrales quedan en el centro de la controversia. ¿Son estas rejas una barrera de contención física suficiente frente a la falta de custodia presencial activa en el patio?





