Schiavini consideró correcto cerrar el expediente porque las medidas cuestionadas finalmente no fueron aplicadas, aunque criticó que la resolución haya demorado seis años.

El investigador explicó que el conejo es una especie exótica invasora que puede generar impactos sobre los ecosistemas y que, bajo determinadas circunstancias, requiere medidas de control.

Uno de sus principales cuestionamientos estuvo dirigido al tratamiento de la información utilizada en la sentencia. Según sostuvo, se tomaron aportes de organizaciones vinculadas con la protección animal, pero no se habría consultado de la misma manera a organismos científicos, académicos, ambientales o técnicos.

«“Un funcionario judicial no tiene que saber de todo, pero tiene que tener el criterio suficiente para consultar a otras personas, a otras instituciones, a otros especialistas”, afirmó.»

Schiavini también rechazó que el fallo considere al conejo como fauna silvestre sin contemplar que se trata de una especie introducida. Aclaró que controlar una población no significa desconocer el bienestar animal, sino aplicar métodos efectivos que reduzcan al mínimo posible el sufrimiento.

📉 Actualmente, la población de conejos en Ushuaia se encuentra en niveles bajos. Sin embargo, el investigador advirtió que las poblaciones fluctúan y que podría producirse un nuevo crecimiento.

Además, señaló que la disminución actual podría estar vinculada con alguna enfermedad y recordó que desde 2013 se registraron distintos ciclos de aumento y descenso.

🌿 Finalmente, Schiavini advirtió que los criterios planteados en la sentencia podrían tener consecuencias sobre el manejo futuro de otras especies problemáticas en Tierra del Fuego, como los perros asilvestrados, que afectan a la fauna y a la producción rural.