La postal se registró frente a Camioneros, donde un grupo decidió instalar un asado en plena vía pública, con fuego encendido y ocupando prácticamente la vereda como si el espacio público viniera incluido con parrilla y permiso de uso exclusivo.
Mientras algunos vecinos cumplen normas, buscan lugares habilitados y cuidan los espacios comunes, otros parecen haber descubierto el “régimen especial”: mi asado, mi vereda, mis reglas.
La situación generó críticas y volvió a poner sobre la mesa una pregunta simple: ¿quién controla cuando el espacio que es de todos empieza a usarse como si fuera propio?
Porque una cosa es compartir un asado… y otra es inaugurar oficialmente el “quincho municipal sin paredes”.
Fuente: Vecinos.





