En una columna publicada por Gemas de Memoria, Ana Cecilia Gerrard y Víctor Vargas Filgueira plantean que los homenajes a los fundadores y el relato tradicional de la ciudad suelen relegar la historia indígena y las violencias que acompañaron la colonización.

Los autores recuerdan que, desde fines del siglo XVIII, las incursiones de navegantes y loberos estuvieron vinculadas con asesinatos, secuestros y enfermedades. También señalan que la instalación de misiones religiosas y dependencias estatales alteró profundamente las formas de vida, los saberes y la relación del pueblo yagan con su territorio.

La llegada de la expedición de Lasserre, en octubre de 1884, coincidió con un brote de sarampión que, según los estudios citados en la publicación, provocó una elevada mortalidad entre la población indígena de la misión.

Pero la historia yagan no terminó con la fundación de Ushuaia. Sus integrantes permanecieron en el territorio, conservaron memorias y saberes y hoy continúan organizados como comunidad Paiakoala.

Entre las tareas de recuperación cultural se encuentran la revitalización de la lengua ancestral, el tejido tradicional con junco y la transmisión de conocimientos entre generaciones.

La reflexión propone revisar cómo se cuenta la historia de la ciudad y reconocer que la identidad de Ushuaia también está atravesada por la presencia, la resistencia y la continuidad de los pueblos originarios.

“La ciudad que celebra a sus fundadores tiene una deuda con el pueblo yagan, que persiste en sus territorios a pesar del despojo”, concluyen los autores.

📍 USHUAIA | 12 DE OCTUBRE | MEMORIA Y PUEBLOS ORIGINARIOS