Según plantearon, el espacio es utilizado durante la noche para reuniones que generan ruidos molestos, gritos, música a alto volumen, peleas y circulación de vehículos con escapes libres, incluso durante la madrugada.
Los vecinos también denunciaron daños en la infraestructura, ingreso de motocicletas a la cancha, rotura y robo del alambrado perimetral, además de consumo de alcohol y sustancias en la vía pública. Afirman que, al intentar intervenir, algunos residentes recibieron amenazas.
La situación, según expresaron, también afecta el descanso y la vida cotidiana de quienes viven en la zona, con episodios de estrés, insomnio y dolores de cabeza.
Frente a este escenario, los vecinos plantearon reconvertir el espacio. Una de las propuestas es crear un centro comunitario e interactivo, donde puedan funcionar apoyo escolar, talleres de artes y oficios, costura y actividades deportivas bajo techo.
La segunda alternativa es transformar el lugar en un canil municipal, con sectores diferenciados para perros grandes y pequeños. La propuesta contempla un funcionamiento de 8 a 21 horas y la posibilidad de realizar allí jornadas de vacunación, chipeo y ferias de adopción.
Mientras se analiza una posible reconversión, solicitaron que el predio permanezca cerrado o cuente con un cuidador que controle su utilización.
Del “playón deportivo” al “canil municipal”: los vecinos aseguran que el problema ya no sería la falta de un espacio, sino qué uso se le está dando.





