La situación se combina con las dificultades para acceder al mercado laboral. Entre los jóvenes menores de 29 años, la tasa de desocupación supera el 18%, mientras que la informalidad laboral alcanza al 58,4% de los ocupados de hasta 29 años, según los últimos datos disponibles del INDEC.

El acceso al primer empleo formal aparece como una de las principales barreras. A la falta de experiencia se suman requisitos cada vez más exigentes en las búsquedas laborales, lo que dificulta que muchos jóvenes puedan comenzar a construir una trayectoria laboral registrada.

Frente a este escenario, una parte de la población joven también encuentra una salida en trabajos realizados a través de aplicaciones de delivery y transporte, caracterizados en muchos casos por la ausencia de derechos laborales propios del empleo registrado.

Otro de los fenómenos que atraviesa a este grupo es el crecimiento de las apuestas online, en un contexto donde la necesidad de generar ingresos y la promesa de obtener dinero rápidamente pueden convertirse en factores de riesgo.

El problema, además, no se limita al bolsillo. La dificultad para alcanzar independencia económica, pagar estudios, transporte o acceder a una vivienda se combina con la presión de las redes sociales y modelos de éxito que muchas veces resultan difíciles de alcanzar.

Los números marcan una realidad concreta: más de uno de cada tres jóvenes argentinos vive en la pobreza y casi seis de cada diez jóvenes ocupados trabajan en la informalidad.