En declaraciones a FM Provincia, explicó que los perros ya no atacan únicamente ovejas o fauna silvestre, sino que también comenzaron a perseguir, lastimar y acosar ganado bovino. “Están atacando a las vacas, las corretean y las garronean”, describió.

Los ataques también generan consecuencias indirectas sobre la producción: los animales pueden romper alambrados, escapar hacia otros establecimientos y alterar el manejo reproductivo de las estancias.

Schiavini sostuvo que los grupos de perros son cada vez más numerosos y que esa situación les permite atacar animales de mayor tamaño. “Eso ya hace que exista la posibilidad de que la ganadería en Tierra del Fuego sea directamente inviable, en el ecotono por lo menos”, advirtió.

El especialista explicó que los perros asilvestrados no actúan como lobos y que pueden perseguir animales incluso sin tener hambre, respondiendo al movimiento de las presas y aprovechando posteriormente los cadáveres.

“Los atacan porque corren. (...) son perros de 25 a 30 kilos”, señaló.

El CADIC trabaja junto al Gobierno provincial y productores rurales mediante cámaras trampa instaladas en distintas estancias, desde la costa hasta sectores cercanos al límite con Chile. Las imágenes registraron grupos numerosos de perros desplazándose por buena parte del ecotono fueguino.

Además, Schiavini confirmó la presencia de perros en Península Mitre, aunque aclaró que todavía no hay información suficiente para determinar la magnitud del fenómeno en ese sector.

Para el investigador, la expansión representa una amenaza tanto para la fauna nativa como para la producción rural. “Esto nos tiene que encender la alarma”, resumió.

Fuente: Red 23 Noticias / FM Provincia.