La gastronomía fueguina volverá a tener un lugar de absoluto protagonismo en el escenario nacional. El restaurante Crujiente, de la ciudad de Ushuaia, fue elegido como uno de los tres finalistas del prestigiado Prix Baron B – Édition Cuisine 2026, considerado uno de los reconocimientos federales más importantes de la gastronomía argentina por distinguir propuestas que integran excelencia culinaria, identidad territorial, sustentabilidad e innovación.

​El proyecto está encabezado por los chefs Leandro Giménez y Camila Fernández, quienes representarán a Tierra del Fuego en la gran final que se celebrará el próximo 27 de agosto. Allí competirán frente a Anna Restaurante de Campo, de la provincia del Chaco, y Alcanfor, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

​Un jurado de jerarquía internacional

​La instancia decisiva contará con la evaluación de un tribunal de máximo prestigio, presidido por el aclamado chef Mauro Colagreco e integrado por referentes indiscutidos de la alta cocina:

​Mauro Colagreco (Presidente del Jurado)

​Dolli Irigoyen

​Gonzalo Aramburu

​Gabriel Oggero

​El Prix Baron B busca reconocer proyectos gastronómicos integrales que, además de la calidad de sus platos, promuevan el uso de productos nobles, el trabajo conjunto con productores locales, el respeto por el medio ambiente, la identidad regional y la sustentabilidad como pilares centrales. La convocatoria tiene un marcado carácter federal y pone en valor aquellas iniciativas capaces de transformar positivamente su entorno a través de la cocina.

​El antecedente que ilusiona a la provincia

​Para Tierra del Fuego, la clasificación de Crujiente representa una nueva ratificación del constante crecimiento y proyección de la gastronomía austral.

​En ediciones anteriores del certamen, la provincia ya supo alcanzar la máxima distinción con la consagración de Kalma Restó en la edición 2022. En aquella oportunidad, el restaurante del chef Jorge Monopoli obtuvo el primer lugar gracias a una propuesta fundamentada en los productos del Mar Argentino, la recolección silvestre, la huerta austral y el fortalecimiento de la cadena de valor junto a pescadores y recolectores artesanales de la isla.