​La falta de instalaciones propias limita el dictado de talleres a cocina y panadería por restricciones de espacio. Además, la comunidad educativa denunció las precarias condiciones en las que trabajan:

​Falta de agua caliente: Dictan talleres gastronómicos e higiene de utensilios con agua fría.

​Inseguridad de insumos: La cooperadora escolar (creada en 2025) solo cuenta con un armario con llave, sufriendo pérdidas constantes de ollas, fuentes y herramientas de trabajo.

​Incompatibilidad horaria: El horario nocturno impide la asistencia de muchos estudiantes que demandan la oferta formativa.

​La comunidad exige la concreción inmediata de la obra para habilitar al menos dos turnos de cursada y garantizar condiciones dignas para el aprendizaje.