Bajo el lema "Prevenir también es cuidar", la asociación de Bomberos Voluntarios de Ushuaia reitera el llamado a toda la comunidad sobre la urgencia de confeccionar, mantener y tener a mano una Mochila de Emergencias Sísmica.
¿Por qué es crucial una mochila de emergencia?
Tras la ocurrencia de un sismo de magnitud, los servicios básicos como el suministro de agua corriente, la energía eléctrica, el gas y las redes de telefonía pueden sufrir cortes prolongados o interrupciones severas. Asimismo, el tránsito o el acceso de las unidades de rescate pueden verse demorados.
La mochila de emergencia tiene como objetivo garantizar la autosuficiencia de los integrantes del hogar durante las primeras 24 a 72 horas, brindando acceso a recursos de supervivencia primaria e información vital mientras se normaliza la situación o se recibe asistencia.
¿Qué debe contener la mochila de emergencias?
De acuerdo con la información compartida por los Bomberos Voluntarios, los elementos básicos esenciales son:
Agua potable: Mínimo 2 litros por persona.
Alimentos no perecederos: Alimentos enlatados o envasados que sean fáciles de abrir y no requieran cocción.
Linterna y pilas de repuesto: Para iluminación ante cortes prolongados del suministro eléctrico.
Botiquín de primeros auxilios: Materiales básicos de curación, vendas, antisépticos y guantes.
Manta térmica o abrigo: Imprescindible en el clima de Tierra del Fuego para conservar el calor corporal (manta térmica o frizada).
Radio a pilas: Para escuchar los comunicados oficiales de Protección Civil y mantenerse informado sin depender de la señal de internet.
Silbato de emergencia: Elemento clave para emitir señales sonoras de auxilio o localización en caso de quedar atrapado.
Documentos importantes: Copias de DNI, escrituras, carnets médicos u otra documentación relevante resguardada dentro de una bolsa plástica hermética.
Cargador portátil para celular (powerbank): Para mantener conectividad o comunicación básica.
Artículos de higiene y medicación habitual: Preservar la higiene y los medicamentos recetados para miembros de la familia con condiciones de salud específicas.
Adaptación familiar y mantenimiento regular
Los especialistas hacen hincapié en que la mochila no es un elemento estático y universal, sino que debe adaptarse a las necesidades específicas de cada hogar:
Atención particular a integrantes vulnerables: Incluir insumos para bebés, niños, adultos mayores o mascotas.
Ubicación clave: Guardar la mochila en un lugar estratégico y de fácil acceso (preferentemente cerca de la salida principal de la vivienda).
Revisión periódica: Controlar y actualizar su contenido cada 6 meses, reemplazando alimentos, agua o remedios vencidos, y verificando el funcionamiento y estado de las pilas/baterías.
Un plan de acción antes de la emergencia
La prevención no concluye en la preparación de los elementos materiales. Desde la institución destacan que cada grupo familiar debe definir con anticipación un plan de acción unificado, estableciendo:
Puntos de encuentro seguros tanto dentro como fuera de la vivienda.
Formas de comunicación alternativas si la familia se encuentra separada al momento de ocurrir el sismo.





